martes, 22 de agosto de 2017

TODOS LOS DÍAS LAS FLORES DE DURAZNO SIGUEN EL CURSO DEL AGUA


El grillo
está
en la habitación.

Su cantar
me avisa:
         hay que seguir
                                 despierta.

¿Lo mato, no lo mato?

¿Matarías a un grillo?

Del libro “Harina en vuelo” de LAURA SZWARC -Argentina-
Compartido por Rolando Revagliatti

EL PATIO DE FRANKLIN SQUARE


I)

Apoyado en lo invisible el dolor es un chorro de agua fresca en tu corazón. El vacío derrotado y la herrumbre del vino refulgen con el agua alterada por la lluvia. Nada se ha escrito aun sobre el cielo de este patio. Todo es solo un intento de las esferas por describirlo, señales de humo para el destello de la oración. Hay una luz natural en su sosiego, destino que se vuelve elevación. El cielo rojo dialoga con la sombra de los pájaros. Después de llover la luna llena es un crucigrama de sorpresas.

II)

Vivimos en un patio con cinco pinos, un rosal púrpura, sombrilla parda, setenta pájaros, cinco palomas, un gavilán y el conejo de la fuente. En este patio las palabras se hacen agua y los labios remendados balbucean. El patio es el paraíso de mi bicicleta. Aquí la estaciono y puedo sentir sus ruedas volar entre los pinos. Cada mañana desayunamos bajo un toldo pardo y una mesa de acero con sillas de verano. El café con crema y el pan caliente con mantequilla, la felicidad. Aquí renace el espejo anudado, el color del cielo al revés.

MIGUEL ÁNGEL ZAPATA -Perú-
Publicado en Luz Cultural

A MI AMIGA ESTIBALIZ MORENO RODRÍGUEZ

Cuéntame historias de amores con finales felices.
Cuéntame cuentos de niña mientras trenzo tu pelo.
Entorna lo ojos y pon el mundo en tus manos.
¿Frotamos la lámpara mágica y pedimos al genio un deseo?
Te narro mi anhelo:

Sentarme a horcajadas en sus piernas y abandonarme en su pecho.
Acercarme despacio a su cara y que me queme su aliento.
Ser una estela en su cielo.
Un pensamiento su lecho.
Un pellizco en su corazón.
Olor a naranjas en su cesto.
Perfume en su cabello.
Tema de su conversación.
Saliva en su boca.
Música en su cabeza.
Deseo que mueva su cuerpo.
Brisa que erice su vello.
Quien le ocupe su pensamiento.
Quien le produce desvelo.
Quien le abrace, le apriete, le funda en un beso.

Ese es mi deseo.
¡Ay, amor! Corre tiempo.

Mª Loreto Sutil Jiménez
Publicado en Luz Cultural

CICLO DEL ÁNGEL


Prometido al silencio y en la luz conciliado,
efímero pasó el ángel de la tierra.

Venía de la tarde persiguiendo
el rumbo solitario de una estrella.

Al roce de sus alas cayeron de mi pecho,
sin quererlo, cinco rosas de ausencia.

De su dulce embeleso quedé fortalecida
y un perfume de bosque, abierto como fruto,
derramó tiernamente su semilla
en los surcos azules de mis venas.

Con un puñal de fuego penetró mi costado
encendiendo una llama a la que el viento asola.
Permanece encendida sin agotarse nunca,
como gota de agua que cae y se renueva.

ENCARNA LARA -Cuevas de San Marcos (Málaga)-
Publicado en Luz Cultural

XXIV


Con la misma intensidad
con la que se honran las alturas
honraré tu sabio cuerpo Aniquirona
Como se honra un muelle
una collera
o un océano nocturno
en los plácidos ámbitos del tiempo.

Con la transparencia del amor infatigable y ebrio
honraré tu collar de mariposa
tus labios de gaviota subceleste,
tu cabellera solitaria como un faro
en una oscuridad tímida y plegada
de velámenes y olores.

Honraré tus senos de estatua grecorromana,
tu boca refulgente
como la hoguera del exilio
tus ojos negros y profundos
como el camino silencioso al Rogitama;
río que concentra en su corriente
tu súbito de estrella
tu cauce de pájaro metálico
tus vértices de luna llena
entre la materia y el espacio
la máscara y el tiempo.

Honraré tu fondo
tu esperma,
tu savia,
tu verbo
tu número en cualquier constelación y estado
tu mágica apariencia
tu forma fantasmagórica
Ese sueño que tú eres
Ese sueño que los dos forjamos
en alguna noche solitaria
desde algún lúbrico rincón
cuando aún no entendíamos
la razón ilógica del tiempo

Del libro La dulce Aniquirona de Winston Morales Chavarro -Colombia-
Publicado en Editorial Alebrijes

HADES


La primera señal: te salen lágrimas,
y escribes, sin querer, mejores versos.
Se apagan los faroles de la cuadra,
pero tus ojos brillan más atentos.
Y hay dos señales: si con él te cruzas
es como si te diste vuelta a verlo.
La cerrazón que cae sobre tu alma
te lleva a presumir que ya es invierno.
Si habré escuchado historias en mi vida:
Érase una que bajó al infierno
donde perdió a su amante. Y hubo un ánima
por siempre enamorada de un espectro.
Y hay más relatos. Y éste es muy contado:
Dirá que al bosque irá por un momento.
Te besará como quien va por más
cerillas. Nunca volverás a verlo.

DELFINA ACOSTA -Paraguay-
Publicado en Gaceta Virtual 125

ESPINA


Muy bien pinchas, espina.
acertadamente muerden, pequeñas flechas crueles de la tierra.
Relajado, lento, pesado, sin cuidado
mi pie se apoya en el camino.
Obligado con dureza a la tensión,
cuando las espinas pican,
mi pie se flexiona de dolor,
hasta el salto adelante y corre.

Del libro País oculto de Karin Boye -Suecia- Traducción Hebert Abimorad
Publicado en Periódico de poesía 99